sábado, 3 de octubre de 2015

El caminito del rey: sus entrañas.


Nos encontramos en las entrañas del paraje natural Desfiladero de los Gaitanes. Con alturas de más de 300 metros, este tramo del camino es uno de los rincones más asombrosos de Andalucía. Un entorno singular y único, de un incalculable valor ecológico, que da cobijo a numerosas especies vegetales y animales protegidas. 

La pasarela transcurre a mitad de pared, a 100 metros sobre el nivel del río Guadalhorce. Desde aquí el visitante puede apreciar el viaducto ferroviario del Tajo de las Tres Cruces, otra portentosa muestra de ingeniería de principios de siglo XX. Sobre todo a la sensación de altitud, la espectacularidad, pero al mismo tiempo, si bien lo que estamos recorriendo actualmente es la nueva pasarela, pero aproximadamente entre un metro y dos metros por debajo de la actual pasarela va la pasarela antigua. Es un homenaje al ingenio, a la pericia, al superar todos los obstáculos de las antiguas generaciones, cómo trabajaban, sobre todo date cuenta que el camino se hace entre 1901 y 1905. 

A lo largo de esta parte serpenteante de pasarela encontramos uno de los pequeños grandes secretos que esconde. Fósiles de amonites en la roca que nos recuerdan que estas paredes eran, en realidad, fondos marinos en tiempos del jurásico. A pesar de la altura a la que transcurre el recorrido, la sensación de seguridad es constante para todo el que se aventura a recorrer el "Caminito". 

Y así llegamos al punto más emblemático, el antiguo puente acueducto del ingeniero Eugenio Rivera. Con el objetivo de mantener intacto el puente original se ha construido esta pasarela colgante de poco más de 30 metros de longitud. Es el momento álgido del sendero, quizás el de mayor emoción y descarga de adrenalina para el visitante, como punto final de esta experiencia inolvidable.

sábado, 13 de junio de 2015

Recuerdos Compartidos

¿Quién me iba a decir a mí, que después de 40 años esperando este momento volvería a mi Málaga querida?  ¡ Yo , Pablo Ruiz Picasso !  Me dirigí a mi casa, no la reconocí.  Eché un vistazo al pasado, y recordé mi infancia, cuando correteaba por las calles, oliendo los jazmines, y viendo pasar al cenachero.  

Me informaron de la creación de mi casa en un museo.  Entré y vi muchos de los recuerdos de mi vida, no pude evitar emocionarme. Ya que había objetos que ni siquiera mi memoria alcanzaba recordar.

Di un paseo por las calles del centro, y en una de ellas... ¡me topé con mi propio museo!  ¿Quién me iba a decir a mí, cuando yo era niño, que aquel palacio se convertiría en el guardián de mis obras?
Ésta es mi Málaga querida, la que sorprende, la que emociona , a Picasso.

Málaga y sus encantos

¿Vives en Málaga? ¿La has visitado alguna vez? ¿Qué significa esta ciudad para ti? ¡Cuéntanoslo en tu microrrelato!